La ansiedad nos hace sentir muy mal y es difícil de controlar. El miedo, la preocupación y la angustia son el eje, acompañados de una importante sintomatología física.

La vida actual, con un componente importante de cambio e incertidumbre, junto con un nivel de exigencia alto por parte de nuestro entorno y de nosotros mismos, facilitan los trastornos de ansiedad.
Queremos controlarlo todo para sentirnos seguros y es todavía peor. Quizá es más adaptativo pararnos a pensar a qué tenemos miedo, quizá no nos sentimos capaces de enfrentarnos a la pareja, el trabajo, a lo que pensamos que se espera de nosotros…
Tengamos en cuenta los modelos en nuestra familia, su estilo de comportamiento y analicemos si los miedos son nuestros o son aprendidos.
Es muy importante tener en cuenta que nuestro cerebro se cree lo que pensamos y reacciona como si fuese real, pero los pensamientos están creados por nosotros y podemos cambiarlos.
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