En la relación adulto-adolescente lo más determinante es cómo se ven, cómo se viven mutuamente, qué esperan y qué no esperan unos de otros.
Para poder entablar una comunicación fluida es fundamental hacer un gran esfuerzo en comprender la postura de la persona que tenemos enfrente: su momento personal, influencias, intereses, anhelos, motivaciones, etc. Mantener un diálogo fluido en el que nos basemos en la aceptación y el respeto, sin juicios de valor.
En los ADULTOS domina:
- Lo vivido
- Lo que saben
- Lo que desean que aprendan los jóvenes
En los ADOLESCENTES predomina:
- Lo nuevo
- La autosuficiencia
- La necesidad de descubrir y experimentar
Adjunto os aporto algunas ideas que os pueden ayudar en la relación con vuestros hijos adolescentes, no dejan de ser ideas que nos da el sentido común pero suelen ser bastante útiles.

