LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA FAMILIA: “HOGARES RECONSTITUIDOS”

Es muy difícil vivir en una familia donde no están claras las normas de convivencia, ni tampoco sabemos hasta dónde llega la autoridad de cada uno.

La familia reconstituida no puede adoptar como modelo ideal el de la familia nuclear tradicional, pues fracasará. El complejo entramado de relaciones que existe en un hogar reconstituido puede precisar unos límites menos rígidos y unas relaciones más flexibles entre los distintos subsistemas familiares.

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En la familia tradicional, el núcleo familiar es una relación satisfactoria entre los cónyuges. Sin embargo, en las segundas parejas o segundos matrimonios la clave del éxito es establecer una relación viable entre padrastros e hijastros, con una adecuada solución de los conflictos.

Las relaciones en estas familias reconstituidas suelen caracterizarse por una menor cohesión y la flexibilidad en los límites puede ser una ventaja para los adolescentes que intentar renegociar sus vínculos de manera constante.

La figura del padrastro/ madrastra es importante que quede clara, siendo más satisfactoria la relación en la nueva familia si se consigue un respeto similar al padre biológico. Es complejo, pues los niños tienen emociones encontradas, piensan que si quieren a esta nueva figura, su padre biológico se sentirá triste y se alejará de él.

Además, es importante tener en cuenta, que la convivencia de adolescentes con un padrastro y nuevos hermanos, puede dar lugar a problemas de intimidad y afectivos entre los miembros de la familia. Incluso los adolescentes pueden perder la posición jerárquica que habían ocupado en su familia de origen.

La solución de estos conflictos es de fundamental importancia para que una segunda familia tenga éxito.

Según los estudios científicos sobre este tema, los comportamientos destructivos que puede hacer que un niño se interponga en la nueva pareja, disminuyen cuando es la madre o padre biológico quien continúa manteniendo el papel principal en la educación del niño, y, el padrastro o madrastra, al menos al principio, se limita a apoyarlo en las decisiones que conciernen a la disciplina y se dedica a consolidar la relación que mantiene con el niño.

En algunas familias, este orden se mantiene en el tiempo; sin embargo, en otras, según avanzan las nuevas relaciones, el padrastro o la madrastra poco a poco van poniendo límites e incorporando normas. Siempre con mucha cautela, con el fin de que el niño vaya aceptando poco a poco la autoridad de este nuevo adulto en su vida. Generalmente dependerá de hasta qué punto se haya ganado su confianza y cariño.

Os adjunto el artículo “Cómo hacer que las familias reconstituidas funcionen” realizado por James Bray, PhD, un investigador y médico clínico del departamento de medicina familiar de la Facultad de Medicina Baylor, para la  Asociación Americana de Psicología.

Dicho artículo aclara los aspectos imprescindibles para iniciar una convivencia que pueda llegar a ser satisfactoria.

American Psychological Association

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