Cuando hablamos de habilidades sociales, a veces pensamos en las normas de cortesía y en cómo acercarnos a los demás. Sin embargo, es algo más complejo y que viene del conocimiento y respeto que tenemos sobre nosotros mismos.
En consulta infantil vemos a niños que acuden para mejorar las habilidades sociales, normalmente tenemos que empezar por su propio autoconocimiento y los mensajes que reciben de su familia desde pequeños, pues van formando su propia autoestima.
Cuando nos encontramos con personas que tienen una baja autoestima pueden pasar dos cosas:
- que adopten un modelo de relación pasivo, por tanto, son fácilmente manipulables e influenciables,
- que adopten un modelo agresivo, pues reciben a los demás como amenaza y su forma de acercamiento es de ataque.
También encontramos niños que tienen una baja tolerancia a la frustración pues en su desarrollo no han recibido nunca un 
y en consecuencia, les resulta muy difícil mantener una relación asertiva.
En artículos anteriores hemos hablado de la importancia de la escucha activa para desarrollar una buena empatía. Creo que a estas alturas todos tenemos claro que las habilidades en comunicación son la base para unas habilidades sociales satisfactorias.
Por mucha formación que tengamos respecto a inteligencia emocional, mientras no mejoremos nuestras ideas de base que sustentan el respeto a los demás y las habilidades en comunicación, no estamos haciendo nada.
Estas ideas respecto a los demás las hemos ido forjando en la educación recibida en la familia, con el modelado de nuestros padres y hermanos, en nuestras experiencias infantiles con niños de nuestra edad, en el colegio…
Es un aprendizaje profundo que requiere una reflexión importante para lograr un cambio que nos lleve a una mejora en nuestras relaciones, no se puede hacer de forma superficial.

La asertividad parte del respeto que sentimos por nosotros mismos, por tanto, pedimos a los demás que nos respeten, y, de nuestras creencias internas sobre el derecho de los demás a ser respetados. Por tanto, llegamos a relaciones de igualdad que nos permiten sentirnos bien y llegar a acuerdos aceptables para ambos, tanto en relaciones personales como laborales.

Asertividad es ser uno mismo y dejar que los demás sean ellos mismos. Eres tú la única persona que puede encargarse de tus responsabilidades, eres la única persona que puede hacer que tu vida sea buena, productiva y satisfactoria.
No es necesario nacer asertivo, se puede aprender. Es necesario aprender …
- A gustarte
- Tus derechos
- Ser responsable
- Pedir lo que quieres
- Decir «no» sin sentirte culpable
- Controlar el estrés y la ansiedad (aprender a relajarte)
- Usar tus capacidades y valores
- Tratar positivamente la crítica
- Dar y recibir cumplidos con naturalidad
- Mostrar tu enfado honestamente, sin agresividad
- Evitar ser manipulado
- Tener y mantener amistades y relaciones emocionales
La relación asertiva nos lleva a vivir una vida social plena, con relaciones sanas y nos permite disfrutar en positivo sin esfuerzo.


Lo que más me cuesta a veces es decir no, a nivel personal y profesional. Pero me ha parecido un artículo muy interesante.
Gracias
Saludos
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Gracias Sonia, creo que lo más importante es conocer nuestros puntos débiles e ir trabajando poco a poco en ellos. ¡Mucho ánimo!
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