LA AGRESIVIDAD INFANTIL

Últimamente estoy investigando sobre este tema, es algo que veo a mi alrededor y que crea bastantes problemas en la convivencia entre niños pequeños, tanto en la familia como en la escuela.

¿Qué es la agresividad infantil? ¿Es intencional? ¿De dónde viene? ¿Qué podemos hacer para ayudar a estos niños que la muestran de forma tan evidente?

La agresión es una conducta intencional que se manifiesta de formas muy variadas y crea consecuencias negativas para la persona, en otras personas o en su entorno. Sin embargo, en la población infantil no siempre están presentes todas estas características.

La agresión se manifiesta mayoritariamente de forma física pero según va ganando terreno el lenguaje y los niños maduran, la conductas verbales se van incorporando como nuevas formas de agresión.

Partimos en los primeros meses de una agresión física y espontánea que puede convertirse en un instrumento al servicio de los impulsos básicos, que va incorporando conductas verbales y relacionales con la evolución del niño que pueden mostrarse como la respuesta a la ira o como un instrumento para lograr una meta. Asimismo, en la edad escolar la agresión infantil puede expresarse a través de acoso escolar entre compañeros.

Dicha evolución, avalada por estudios científicos, nos muestra la necesidad de la enseñanza del autocontrol en la escuela como aspecto básico del proceso de socialización.

En este punto, es importante distinguir entre agresión reactiva y proactiva. La agresión reactiva responde a un estímulo, es impulsiva, emocional, defensiva. Es una agresividad evolutiva que podemos considerar normal hasta los 5 años. Responde a dificultades en la inhibición y autocontrol y puede ser una respuesta al miedo, la irritabilidad o la hostilidad. Es muy importante prestarle atención si perdura pues dicha agresividad puede asociarse con problemas de victimización, déficits de atención, hiperactividad, problemas negativistas o déficits de regulación emocional.

Sin embargo, la agresión proactiva es intencional y dirigida a hacer daño, no es emocional sino instrumental, controlada y ofensiva, muestra baja impulsividad y está dirigida a la consecución de logros. Es un problema importante asociado con dificultades de desajuste social, relacionándose con futuros problemas de conducta, delincuencia juvenil, abuso de sustancias y conducta criminal en la edad adulta.

EVOLUCIÓN DE LA AGRESIÓN INFANTIL

Las primeras manifestaciones de la agresión infantil en el bebé se deben a la ira, que podemos entenderla como una emoción que nos ayuda a la adaptación y supervivencia. El problema está cuando esta emoción no se orienta a los fines adecuados y no se controla. Si se utiliza de forma muy frecuente y con gran intensidad, puede generar problemas de ajuste en el niño y requerir intervención profesional.

Existen otras emociones con inicio más tardío y con carácter socioemocional que también se asocian con la conducta agresiva: la vergüenza, la envidia y los celos.

FACTORES DE RIESGO

Dentro de los factores de riesgo personales encontramos algunos problemas prenatales tanto biológicos como psicológicos de la madre como pueden ser el consumo de sustancias y acontecimientos altamente estresantes, problemas del neurodesarrollo y ajuste emocional del niño, dificultades en el apego infantil, temperamentos difíciles y alteraciones clínicas, sin olvidarnos de aspectos de autoevaluación como una baja autoestima.

Respecto a los factores de riesgo contextuales, encontramos la frustración y el malestar en primer lugar como aspectos importantes; la exposición reiterada a conductas agresivas a través de la televisión o pantallas; el estilo educativo autoritario o permisivo, la violencia doméstica, psicopatología de los padres o bajo nivel socioeconómico (debido a los factores de riesgo que conlleva).

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Como ya he dicho en otros momentos, la escuela es un lugar privilegiado para trabajar en la población general a través de programas preventivos. Para abordar la agresión infantil podemos crear programas preventivos para la mejora de la autoestima y el autocontrol en Educación Infantil y Primaria.

Desde luego, también es importante la intervención directa con aquellos niños que con 5 años sigan mostrando dificultades notorias en el autocontrol y tengan conductas agresivas con un nivel de intensidad alto de forma frecuente.

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