Las habilidades sociales nos facilitan la comunicación y relación con nuestro entorno familiar y social de una manera adecuada. El 70% de nuestro día lo dedicamos a comunicarnos con otras personas y, aunque sea un hecho cotidiano, no significa que lo estemos haciendo de manera correcta. Obviamente, factores como la personalidad, los modelos y las oportunidades interactúan en su desarrollo.
No podemos pretender que todas las personas sean iguales, es un error de base, pero las habilidades sociales son un aspecto importante del desarrollo infantil ya que vivimos y crecemos en comunidad, y nos tenemos que adaptar a la sociedad en la que hemos nacido. Es muy importante tener en cuenta que el 7% de los mensajes que transmitimos son palabras, el 20-30% está en el tono de voz que utilizamos y el 60-80% está en la información no verbal que utilizamos en nuestra comunicación.
Como todos los aspectos del desarrollo infantil, las habilidades sociales deben desarrollarse y, en ocasiones, necesitan una atención especial por nuestra parte.

Para entender cómo podemos ayudar a desarrollar las habilidades sociales en la infancia, hemos de tener en cuenta que desarrollo personal y competencia social van unidos, fundamentalmente todo lo referente a la vida emocional del sujeto y su evolución cognitiva.
Podemos entender la competencia social como un conjunto de características personales que permiten al individuo adaptarse al entorno social en el que se desenvuelve. Sus componentes (conocimientos, habilidades y actitudes) se desarrollan inicialmente como intraindividuales para convertirse posteriormente en interindividuales; es decir, parten del dominio particular de determinados recursos de comunicación y pensamiento que afectarán posteriormente a las relaciones sociales de la persona.
Por tal motivo, entendemos que un entrenamiento sistemático en habilidades sociales puede sentar las bases de una forma de estar en el mundo abierta, competente, adaptable y eficaz.
Las habilidades sociales son un conjunto de recursos de comportamiento social, culturalmente aceptados, que pueden ser aprendidos y que se muestran eficaces en distintas situaciones de la vida cotidiana. Además, su uso adecuado se ve acompañado de refuerzo social y de la sensación de competencia en dicho aspecto que mejora la autoestima de cada persona.
Debido al carácter evolutivo de las destrezas sociales que se pueden adquirir, la meta final se puede definir como la adaptación social que permita a las personas formar parte activa de la sociedad y contribuir a su mejora.
¡Espero haberos ayudado!

A continuación os adjunto algunos recursos de Habilidades sociales en la infancia que me han parecido especialmente interesantes:
Ellen McGinnis – Arnold P. Goldstein: Material de apoyo para el programa: “ESTRATEGIAS PARA LA PREVENCIÓN TEMPRANA DE LA VIOLENCIA EN LOS NIÑOS”.
Alberto Acosta, Jesús López Megías, Ignacio Segura y Emiliano Rodríguez: «Cuaderno de habilidades sociales».
Alberto Acosta, Jesús López Megías, Ignacio Segura y Emiliano Rodríguez Amador: «Cuaderno de habilidades alternativas a la agresión».

