Es necesario adaptar la alimentación al envejecer, debemos revisar la dieta porque cambia nuestro cuerpo y la respuesta bioquímica a los alimentos. Es importante realizar ingestas suficientes de agua, fibra, vitamina D y vitamina B12, así como ejercicio físico moderado a diario.
Debemos incrementar el consumo de agua para evitar la deshidratación y sequedad de la piel y permitir que los efectos de los fármacos que tomamos no sean tan dañinos a nuestro hígado.
Cada uno debe tomar conciencia de los alimentos que precisa para mantenerse sano, cuales le son dañinos y poder llegar a personalizar su dieta. El problema surge si tenemos que prepararnos la comida para nosotros solos pues perdemos motivación en el diseño de la dieta y elaboración.
Existen diferentes líneas de investigación sobre las necesidades nutricionales de las personas mayores; se investiga sobre alimentos enriquecidos y otros suplementos para ajustar sus dietas a la pirámide.
A continuación muestro una guía realizada por la Comunidad de Madrid que os puede interesar para mejorar vuestra alimentación.
