Cuando los hijos son adolescentes la comunicación en la familia es más compleja, ellos tienen una gran necesidad de intimidad y no quieren compartir sus experiencias con los adultos. Se sienten el centro del universo y muestran grandes cambios emocionales.
Somos los adultos quienes tenemos que mantener la calma, estar cerca de ellos y acompañarles en esta etapa tan importante de la vida. No olvidemos que están formando su personalidad y que se tienen que diferenciar de sus padres. ¡Es lo más saludable!
Piensa en positivo, conoce a sus amigos, no le critiques de forma constante, respeta en lo posible sus decisiones y, cuando no sea posible, dialoga y negocia.
Es el momento de desplegar nuestras habilidades de comunicación.
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Hola, me encanta tu nuevo blog y tu primer post me viene de maravilla!!!! gracias y enhorabuena!!!!
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¡Eso intentamos! ¡A veces es faciliiisimo!
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